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Así que ya tienes la sala montada y acondicionada, te has gastado un dineral en equipo y en una cadena de monitorización fantástica, pero el sonido sigue sin salir bien. Quizá la imagen estéreo sea rara, o los graves suenen gordos por un lado y delgados por el otro. ¿Es culpa de los monitores? ¿Son los convertidores? ¿Es por cómo has acondicionado la sala?

A menudo no es nada de eso. Uno de los problemas más comunes que abordamos en la configuración de una sala no tiene nada que ver con el acondicionamiento acústico, pero es igual de importante. Se trata de la colocación de los monitores, y si se hace mal, los resultados son evidentes y molestos. Una colocación incorrecta puede provocar todos los problemas mencionados anteriormente y muchos más. Esto se aplica a estudios, salas de 2 canales y home cinemas. Estos son algunos de los problemas más comunes que veo:

  • Altavoces demasiado juntos: imagen estéreo estrecha. No se percibe realmente dónde están los elementos en la mezcla. Básicamente, suena en mono, salvo los elementos con panoramización más extrema.
  • Altavoces demasiado separados: localización marcada a izquierda/derecha (los elementos de la mezcla panoramizados a izquierda/derecha se «quedan atascados» ahí, sin una sensación real de ambiente más amplio). No hay una sensación real de profundidad en la mezcla y, en algunos casos, tampoco de imagen central. En casos extremos, se tiene una sensación de «mono grande», donde todos los elementos de la mezcla se localizan a izquierda y derecha con poca o ninguna imagen central.
  • Altavoces demasiado bajos/altos: rango medio apagado y confuso; el material original suena «superficial». Efecto de «altavoz bajo una manta». El sonido cambia radicalmente con pequeños movimientos verticales de la cabeza.
  • Altavoces a distancias desiguales del oyente: marcado efecto de filtro de peine, cuyo resultado puede ser unos medios/agudos punzantes o un sonido apagado en los medios/agudos; localización en el altavoz izquierdo o derecho

Esta no es una lista exhaustiva; son solo los errores más comunes, y hay infinitas combinaciones de ellos que agravan los problemas. Es muy difícil avanzar en cuanto a claridad hasta que se solucionen, así que empecemos con un triángulo de escucha básico en la configuración de tu sala:

el punto de partida correcto es siempre un triángulo equilátero, lo que significa que los altavoces estarán tan separados entre sí como lo están de ti en la posición de escucha. Normalmente, esta distancia empieza en unos 1,2 m, y entre 1,5 y 1,8 m es muy común en los espacios de escucha de estudio. La mayoría de los espacios de escucha de 2 canales empiezan en unos 1,8 m y pueden llegar a los 3,6 m o más. Ten en cuenta que esto es solo el punto de partida. Las preferencias personales juegan un papel muy importante aquí. Por ejemplo, yo personalmente prefiero más profundidad en las imágenes centrales con un poco más de énfasis en los elementos con panoramización marcada, así que estoy un poco más cerca de mis altavoces de lo que ellos están entre sí (los altavoces están a 213 cm de distancia y yo estoy a 193 cm de ellos). Otras personas prefieren una imagen más homogénea, así que se colocan más lejos de los altavoces de lo que estos están separados entre sí.

La otra parte de la configuración de la sala es la orientación. ¿Cuánto debemos inclinar los altavoces hacia dentro? ¿Apuntamos al centro de la cabeza o a un punto ligeramente detrás de ella? La respuesta es: sí. En serio, vale cualquiera de las dos opciones. Esto depende casi por completo de tus preferencias y de las características acústicas específicas del espacio donde están los altavoces. La regla general es que los altavoces deben estar inclinados unos 30 grados. Como todas esas «reglas», está hecha para romperse. He visto que todo funciona bien, desde una inclinación de 30 grados hasta ninguna. La experimentación y las características acústicas específicas del espacio lo determinarán.

Lo más importante es que te tomes tu tiempo. No vas a conseguirlo en un día. Pueden hacer falta semanas de trabajo y escucha del sistema y la configuración de la sala para identificar las cosas que te gustaría cambiar

.

Sin embargo, si empiezas con el triángulo equilátero de referencia, tendrás una base sólida desde la que trabajar. Recuerda marca la posición de los altavoces o haz fotos para poder volver a colocarlos con la mayor precisión posible. A partir de ahí, podrás tomar decisiones basadas en tus preferencias según los datos que recopiles mientras escuchas. Cuando lo consigas, lo sabrás.

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